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COMO ES EL DÍA DE UN CACAOCULTOR EN COLOMBIA? 

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Lucas es oriundo de Caldas pero desde los 90s tuvo que cambiar su tierra por culpa de la violencia, y fue así como llego al corregimiento 12 de Ibague. En esta zona rural montañosa y cálida  es donde Lucas ha cosechado cacao, banano, miel de abejas, guanábana y carambólo por más de 10 años, y lo que le ha permitido subsistir y luchar contra las desventajas competitivas del campo y los constantes abusos de intermediarios que se aprovechan de las dificultades del campesino Colombiano.

Hace más de 2 años decidimos iniciar una cambio en la forma como se comercializaba el cacao y nuestro lugar de inicio seleccionado nos permitió encontrarnos con el. Juntos, desde ese entonces, hemos trabajado en mejorar la calidad de su cosecha, cambiar la fertilización química por orgánica, educar sobre todos los procesos necesarios para dar vida a uno de los mejores granos del mundo y le hemos llevado a el y su familias mayores ingresos, oportunidades y crecimiento.

Es por estas razones que siempre que nos visita un cliente nacional o extranjero, Lucas nos recibe con los brazos abiertos, la humildad y calidad humana que tienen nuestros campesinos Colombianos. El día de ayer lo visitamos con Martina, CEO de una empresa Eslovaca interesada en llevarse las historias de los Héroes de cultivo para su país. En esta visita pudimos conocer como es su trabajo en un día normal y decidimos compartirlo con ustedes.

Nunca habíamos escuchado a un agricultor tan devoto y disciplinado con el deporte. Lucas todos los días, apenas se levanta, hace una jornada de estiramiento del cuerpo de mínimo media hora. Nos cuenta que tiene esa costumbre puesto que su finca tiene mucha inclinación y esto le ayuda a no sufrir lesiones mientras sube bultos de 50 y 60 kilogramos por laderas resbalosas y empinadas.

Luego de alistarse y estirar, Lucas desayuna con un tinto y algo de lo producido en su finca –huevos, miel de abejas, arepa de maíz, entre otros– y se va a trabajar de 5:00 am a 6:00 pm. Su rutina de trabajo iniciando dando un paseo por su cultivo de cacao, de aproximadamente 6 hectáreas, en el cual reconoce las necesidades de cada árbol y sus sombríos. Entre los trabajos más comunes de un cacaocultor está la poda, que se realiza para mantener ordenado y a una altura baja cada árbol, el abonado, que se hace orgánico y le permite al cultivo ser más productivo y resistente, la cosecha, que nos permite llevarlos el mejor chocolate, y la injertación, que sirve para garantizar una genética sobre un árbol patrón. 

Tras algunas horas de podar, abonar, cosechar, injertar, sembrar e hidratar su finca, Lucas almuerza con su familia, que cada vez es más pequeña. Uno de los problemas más grandes del campo es que no existe un relevo generacional ideal y los campesinos ven como sus hijos crecen y parten hacia otras profesiones buscando “algo mejor”. Muchos, los suyos, ven el servicio militar como una oportunidad y parten soñando con ser héroes de la patria.

Cuando hay cosecha de cacao, Lucas se dedica a recolectar en las mañanas las mazorcas de cacao maduras y las agrupa en un solo sector, y en las tardes, debido a un sol más intenso, se sienta a despepitar (partir las mazorcas y sacar sus pepas). Para él el trabajo de ser cacaocultor aunque es muy “verraco” también es muy placentero. La especialidad en su sabor se puede apreciar desde el fruto, cuando sentado abriendo las mazorcas bajo el sol bebe algunas de ellas y su néctar, hasta cuando recibe de su esposa en la noche un chocolatico caliente preparado en origen y con cacao de su propia finca. 

Adicional al cultivo de cacao, Lucas también tiene sembrado banano, plátano, carambolo, guayaba, guanaba, y tiene abejas productoras de miel. Otro de los problemas que queremos ayudar a resolver este 2019 es la comercialización de estas frutas. Muchos campesinos las pierden pues al no ser grandes productores, no tienen a quien vender. Para esto queremos continuar fortaleciendo a la asociación Héroes de cultivo, para entre todos sus socios junten sus frutales y puedan tener un volumen que les permita negociar y no desperdiciar está producción. Este problema aqueja a la mayoría de pequeños productores en Colombia y aquí hay un desafío que políticas de estado por medio de inversión, incentivos y créditos livianos podrían resolver.

Hacia las 6:00 de la tarde Lucas termina su jornada laboral. Sentado en su amada viendo el hermoso paisaje desde su finca reflexiona sobre su trabajo, sus sueños y el plan de vida que quiere tener para su familia. Recibe a su pequeña hija, la única que le queda de 4, y junto con su esposa se reúnen a charlar, contar historias, echar chistes y educar.

Así terminan los días, dejando a un lado el arduo trabajo para reflexionar y sobre a algo que hemos aprendido que el campesino Colombiano nunca ha dejado de hacer, soñar.

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